Clave de Sol

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Nacho Vegas y Xel Pereda – Lucas 15

In Música on diciembre 23, 2008 at 12:42
Lucas 15

Lucas 15

Para despedir como es debido el 2008, aunque no se lo merezca, vamos a sacar del armario el proyecto que Xel Pereda y Nacho Vegas publicaron a finales del 2007 para invocar a los espíritus ancestrales de nuestros antepasados.

Escondidos bajo el bíblico título Lucas 15, estos dos músicos asturianos versionaron algunas de las más conocidas canciones tradicionales de su tierra.

Esta es una de esas obras que apuestan por tomar melodías originales y adaptarlas a formas musicales actuales, espíritu que no es compartido, ni mucho menos, por todos. Aunque hay sectores a los que les parece un sacrilegio modificar una obra original y afirman que cualquier adaptación es un mecanismo para hacerla más amable a personas que no quieren tomarse la molestia de acudir a la fuente orginal, personalmente, me cuento entre los que piensan que la música es, sobre todo, algo vivo, algo en constante cambio, como el teatro, y que este tipo de obras descubren, en las profundidades, posibilidades no exploradas.

El camino elegido en este caso es una mezcla entre sonoridades tradicionales y bases de rock oscuro, muy transitadas desde hace dos décadas por los grupos del norte de España. El mejor ejemplo de ello es el tema que abre el disco, Moces a bailar, en el que, sobre la línea melódica básica, se han añadido por un lado ritmos rock y, por otro, las voces del Coro de Voces de Cimadevilla.

Esta misma fórmula es la utilizada en otro de los temas estrella del álbum, El sacauntos de Allariz, relato de un caso criminal donde Nacho Vegas se convierte prácticamente en un trobador a la antigua usanza, aunque haciendo gala de lo mejor del rock.

La parte luminosa y amable del disco la tenemos en Los fayeos de Mayo, un tonada cariñosa y resultona construída de forma sencilla, ya que las cosas buenas no es necesario llenarlas de adornos, brillan por sí mismas.

El romanticismo peculiar de Asturias aparece en dos temas sin paragón, Romance de la Pola y Teresina. El primero de ellos sobre todo es para quitarse el sombrero.

Para dar por terminado el disco, una nana para dormir a los niños buenos, para que sepan que, mientras estén soñando, su madre vela por ellos, Con tomillo y romero.

Aunque España cuenta con una larga y rica tradición musical, siempre que aparecen discos como éste, el personal empieza a preguntarse por qué no son más abundantes. En realidad, en mi opinión, es un error de percepción. Cada año se publican centenares de discos que recogen la tradición musical de todas las regiones de España. Lo que sí sucede es que apenas se han hecho esfuerzos para acercar ese tesoro incalculable a las nuevas generaciones. Proyectos como Lucas 15 son un paso en ese sentido. Aunque tampoco el primero. Hace ya más de tres décadas, Joan Manuel Serrat publicaba Cançons Tradicionals con un espíritu muy parecido.

Feliz Navidad a todos.

Esperemos que el año que viene podamos dar fin al relato que estremece a toda España.

Adriana Calcanhotto – Maré

In Música on diciembre 18, 2008 at 12:48
Adriana Calcanhotto - Maré

Adriana Calcanhotto - Maré

Cómo llegué hasta esta artista de Porto Alegre es una historia lejana y extraña. Valga este pezón para agradecerle eternamente a la persona en cuestión, un brasileño peculiar, el haberme hecho aquel regalo maravillos, Publico, el album recopilatorio en directo de Adriana.

En abril del 2008, posiblemente algo después en Europa, Adriana presentó su nuevo trabajo, Maré.

Me enteré en Noviembre y, después de escucharlo una y otra vez, no he podido dejar pasar la oportunidad de reseñarlo aquí. Se trata de una nueva joya, una delicia que engloba muchas de las corrientes artísticas a las que nos tiene acostumbrados. Después de Partimpim, el disco del 2004 en el que quiso recopilar e interpretar canciones para niños, Adriana regresa con un disco en el que mezcla versiones de otros, temas realizados a la limón con autores como Caetano Veloso y canciones propias.

La dimensión más emocional está representada en Seu Pensamento (con música de Dé Palmeira y letra de la Calcanhotto), un misil al corazón. En la corriente más apegada a la Bossa Nova tenemos Maré (de Moreno Veloso y letra de Adriana)  y Três (versión del tema de Marina Lima).

Cuando llegamos a Porto Alegre, nos encontramos con una esas canciones-juegos que tnato le gustan, en la que incluso cita a uno de mis personajes mitológicos favoritos, la diosa Calipso de La Odisea.

Con Mulher sem razão, entramos de nuevo en una línea de bossa nova mezclada con un pop comercial, una fusión realizada para servir de cabecera para una telenovela.

Teu nome mais secreto es el primer tema cuya música está compuesta por la Calcanhotto, bastante alejado de la tradición brasileña, más cercana a otros temas experimentales de otros discos.

Para lá sigue la misma senda, aunque en esta ocasión, en mi opinión, con más exito, con mucha más emoción.

Um dia desses podría haber estado en Partimpim, un tema agradable y sencillo para corear y cantar dando palmas.

Y, al fin, llegamos al tema Onde andarás, versión de un tema de Caetano. Una auténtica maravilla que habla de esas preguntas que nos hacemos cuando echamos de menos a alguien y no sabemos dónde está, que estará haciendo, dónde andará.

Y termina el disco con Sargaço mar, otra versión, un tema tranquilo, lento y cortito que nos deja con buen sabor de boca.

La sensación general es muy agradable, un disco que puede ser escuchado de noche, tumbado tranquilamente mientras uno se deja llevar y abre su corazón para que la música penetre hasta el fondo. No veo que represente ninguna evolución dentro de la carrera de Adriana Calcanhotto, sino una vuelta de tuerca más a los sonidos por los que suele transitar.

Para elegir un tema de todo el disco, como suelo hacer, me quedaría con Seu Pensamento. Sólo por esta canción vale la pena todo el albúm.

Porcupine Tree – Fear of a Blank Planet

In Música on diciembre 11, 2008 at 10:32
Fear of a Blank Planet

Fear of a Blank Planet

No era consciente de la existencia de esta band de rock inglesa hasta que publicaron en Abril del 2007 Fear of a Blank Planet, su noveno disco.

Me quedé tan deslumbrado que enseguida escuché sus anteriores trabajos. Después de hacerlo, valoré aún más este pezón de venus, sin ninguna duda uno de mis discos del 2007 y del 2008, uno de los discos que más he escuchado, que me ha acompañado día y noche.

Porcupine Tree está catalogada o etiquetada como una banda de Rock Progresivo y, aunque no es mentira, tampoco es del todo cierto. Cuando uno vagabundea por sus útimos tres o cuatro discos, uno se da cuenta de que, en realidad, es una banda de Rock. Leyendo una entrevista con Steve Wilson, el líder del grupo, descubrí unas declaraciones en que las se desmarcaba del apelativo Prog afirmando que, si les consideraban dentro de esa corriente, era por la post-producción de sus temas, no por su estructura en sí.

Y tiene toda la razón. Los temas de sus anteriores discos, salvo alguna excepción, son temas de rock con estructura clásica y gancho comercial.

Pero Fear of a Blank Planet es algo distinto. Aquí Porcupine Tree han querido dar un salto más allá, o volver a sus verdaderos orígenes, porque el disco es efectivamente eso, Rock Progresivo del bueno.

Por otro lado, se junta una tendencia al metal que ya habían ido definiendo al menos desde In Absentia. En este caso, sin embargo, el metal se incorpora perfectamente a la estructura, dando lugar a una música oscura pero llena de lirismo.

El mejor ejemplo de todo esto es Anesthetize, tema de 17 minutos y que para mí es el verdadero eje del disco. Este corte reune y resume todo el disco, además de ser una auténtica maravilla.

A su alrededor, orbitan joyas como la nostálgica My Ashes, el tema de entrada, Fear of a Blank Planet, sobre la juventud en el mundo contemporáneo, o Sentimental, una melodía amable en la línea de sus discos anteriores.

Como ya he dicho, después de haber escuchado toda su discografía y de haberles visto en directo (y demostraron que ser un rockero no quita para dejar de ser un buen y educado chico inglés), esta banda inglesa ha conseguido, en mi opinión, su mejor disco hasta el momento, con la posible excepción de Lightbulb Sun, del año 2000, otra maravilla.

Vetusta Morla – Un día en el mundo

In Música on diciembre 3, 2008 at 12:28
Un dia en el mundo

Un día en el mundo

En febrero de este año 2008, Vetusta Morla, hasta entonces unos desconocidos para el público en general, publicaban su primer disco, Un día en el mundo. Se trata de un grupo indie, etiqueta que nunca me gustado mucho y que engloba desde los bodrios más infumables hasta grupos de altos vuelos, como el que nos ocupa. En Vetusta Morla, nos encontramos una fusión de pop bien entendido con bases de rock independiente e influencias de grupos consagrados, como Radiohead. Aunque, en realidad, ¿hay algún grupo de los últimos diez años que no esté influído por los chicos de Tom Yorke?

Un día en el mundo ha sido para mí, como para mucha gente, la reconciliación con el pop en español, que, después de la ola de los ochenta, parecía haberse estancado en vanalidades como La oreja de Van Gogh.

En Pezones de Venus nunca reseñamos nada que no sea una verdadera obra de arte, nada que no pueda ser disfrutado de principio a fin, sin descartes. Y así es Un día en el mundo, un verdadero album hecho con calidad e inspiración desde la primer canción, Autocrítica, hasta la última, Al respirar.

Vaya por delante, como siempre he dicho, que lo que más me interesa en la música es eso precisamente, la música. Aunque se ha comentado el alivio que ha producido en amplios sectores el que una banda española haya apostado el fin por el castellano, a mí es algo que no me quita el sueño. Pero, si tenemos que considerarlo, podríamos decir que las letras de Un día en el mundo son, al menos, dignas, algo que ya es mucho decir, dado el panorama actual. Con dignas quiero decir que, sin ser nada del otro mundo, consiguen potenciar las emociones escondidas en la música sin estropearla.

Pero, por supuesto, la verdadera dinamita del disco está en la música. Ritmos profundos, bien medidos, que ganan en cada escucha (característica ineludible en un buen pezón de venus), acompañados de melodías inspiradas, algo que los distingue y aleja del 90% del indie en general, muy aficionado a encubrir la falta de inspiración con guitarras atronantes y distorsionadas.

No vamos a hacer un repaso a las canciones, porque todas son magníficas. Pero, como siempre hago, sí dejaré testimonio de mis preferencias. Para mí, el disco tiene tres momentos fuertes, la romántica y emotiva Copenhage, la rockera e impresionante La cuadratura del círculo y la inclasificable Rey Sol.

Si algo predomina en este disco, como en toda obra de arte que merezca tal denominación, es la inspiración. Algo difícil de encontrar e imposible de retener, como ocurre con todo en esta vida, a excepción del sufrimiento, que siempre nos acompaña.

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