Clave de Sol

Hooverphonic – The President of the LSD Golf Club

In Música on junio 5, 2009 at 08:10
Hooverphonic - The President of the LSD Golf Club

Hooverphonic - The President of the LSD Golf Club

Desde que el rock entró en crisis a finales de los años setenta, agotada la fase clásica del rock progresivo y de las grandes bandas de los sesenta, agotada su capacidad de innovación, encerrada en fórmulas gastadas y sin aparente capacidad de renovación, la música electrónica tomó el relevo poco a poco, convirtiéndose en el verdadero motor revolucionaro que impulsó a la música hacia una nueva dimensión que el rock, extenuado, ya no era capaz de encontrar.

Ha llovido mucho desde entonces y la música electrónica es ya el gran género de nuestros días. Los pocos grupos que intentan crear todavía un rock nuevo, que intentan buscar fórmulas nuevas capaces de resucitarlo, lo hacen recurriendo a sonidos y bases electrónicas, como el caso de los inigualables Radiohead. La música electrónica, a pesar del paisaje que la rodea, es la única que abre sendas todavía no exploradas, la que mantiene el potencial de dinamitar los sonidos conocidos e impulsarlos hacia el futuro.

Hace unos meses reseñábamos el impresionante último disco de los británicos Portishead, grupo que renació de sus cenizas apartándose del sonido que les hizo famosos, el Trip Hop. Hoy nos ocupamos de otro de los grupos que hizo grande este subgénero típicamente europeo en la década de los noventa, Hooverphonic. Después de una carrera que había abarcado una década desde su primer álbum de 1996, los belgas publlicaban en septiembre del 2007 , un título que ya presagia el espíritu que del disco y que viene acompañado de una portada ciertamente sugerente, con tigres, montañas rusas y astronautas avanzando al unísono hacia nosotros.

Al contrario de Portishead, que supieron saltarse la etapa de la experimentación (o se la guardaron en su casa, nadie lo sabe) para crear una obra coherente y completamente nueva, ajena al Trip Hop, Hooverphonic mostraba ante el público sus tentativas de encontrar un nuevo lugar bajo el sol. The President of the LSD Golf Club es un disco heterodoxo que contiene muchos estilos, ritmos y orquestaciones. A veces puede llegar a despistar, ya que cambia radicalmente de un tema a otro. El resultado, después de haberlo escuchado varias veces, no llega a ser enteramente satisfactorio: se nota demasiado la inseguridad y la confusión en algunos pasajes. Sin embargo, es un ejercicio de búsqueda personal notable en el que podemos encontrar verdaderas maravillas.

El tema se abre con los potentes acordes de teclado de Stranger, la voz lejana pero segura de Geike Arnaert y los arpegios rítmicos de Alex Callier. Es una canción con un tono cercano al último disco de Goldfrapp, Seventh Tree, una canción desinhibida a medio camino entre el piano-rock y el ambient, una canción propia de un grupo al que le faltan todavía muchos cartuchos que quemar.

La calidad asciende con 50 Watt, un tema en la que los teclados se hacen más presentes, las guitarras distorsionan, la batería pasa a primer plano y la voz de Geike cambia para hacerse más grave y acercarse al speak voice. Sin alejarse de un evidente perfume comercial, presente en todo el disco (no nos engañemos ni por un instante, Hooverphonic no son y nunca serán Portishead), 50 Watt introduce sonoridades muy interesantes y complejas que convierten el tema en uno de los más sutiles y trabajados del disco. Excelente.

Con Expedition Impossible, Hooverphonic da un puñetazo en la mesa y toca la trompeta para atraer a todos. El que fuera el primer single del disco, empieza con un ritmo marcial de batería para ser relevado por una guitarra que coge un ritmo rockero con muchas ganas. La melodía está estructurada en servicio de un estribillo que se construye poco a poco, añadiendo tensión con la voz de Geike. Lo más interesante de todo es que, cuando llega, nos encontramos con un estribillo instrumental con una fuerza tremenda. Un single incontestable y, a pesar de eso, con calidad y buen hacer. No se puede pedir más.

Circles fue el tercer single del disco (febrero del 2008) y cambió significativamente el espíritu de los dos primeros. El primer minuto nos recuerda, vocal e instrumentalmente, el estilo pausado, manierista y emocionalmente contenido de Björk. El sonido sombrío y apesadumbrado de este pasaje, construído sobre la frase “move on”, deja paso a una coda más expansiva que desarrolla la melodía de forma más generosa. Un tema notable que habría podido aspirar a un sobresaliente si se hubiera profundizado en el primer pasaje en lugar de caer en el lado oscuro de lo inmediato.

El octubre del 2007, Hooverphonic presentaba como segundo single el quinto tema del disco, Gentle Storm, una canción en la onda del primer single pero mucho más cercana al pop, mucho más digerible e inmediata, construída con un ritmo de batería facilón pero siempre efectivo y una estructura que empieza en alto para buscar la dominante, momento de mayor emotividad del tema. El que Hooverphonic pudiera presentar Gentle Storm como segundo single demuestra una buena forma envidiable.

The Eclipse Song cambia de nuevo el rumbo con unos teclados que suenan a clavicordio y un aire desesnfadado que, sin embargo, no creo que llegue a ningún sitio. En mi opinión, aunque es agradable y resultón, es el único tema soso del disco, el único que no parece llegar a ningún sitio interesante.

Billie, en cambio, es un tema tranquilo que introduce la nota de elegancia en el álbum, una elegancia que se traduce en que Hooverphonic se toma su tiempo para desgranar, sin prisas, un ritmo pausado en el que los teclados vuelven a servir como plataforma parea el juego vocal de Geike.

Con Black Marble Tiles nos encontramos con otro de los temas más experimentales, pensados y trabajados del disco. Comienza con la voz de Geike en sordina y apagada, apenas acompañada orquestalmente, sumida en el pozo melódico de un tono menor que intenta buscar desesperadamente un tono mayor donde expulsar sus emociones. El pasaje vuelve a repetirsea a partir del minuto y medio, pero con la voz en claro, el acompañamiento de la guitarra y la batería marcando el ritmo. Es como asistir a la depuración paulatina de un sonido turbio y lleno de contaminación en el que, poco a poco, descubrimos una joya lírica. Al llegar al tercer minuto asistimos a la tercera repetición, en la que se llega a la perfección, a la estabilidad del tema. Un tema muy interesante y hermoso.

Strictly Out of Phase está muy próximo a Billie pero, sobre todo, a los temas de la música disco de los años setenta, a ese bello sonido psicodélico y atmosférico.

Para cerrar el disco, Hooverphonic presenta Bohemian Laughter, otro tema en el que experimentan para intentar encontrar un lugar de unión, un cruce entre el rock de los noventa y la música electrónica, entre unos ritmos que casi se acercan al grunge y delicadas atmósferas etéreas. Terminar el álbum de esta manera demuestra, desde luego, mucho valor, y salen muy airosos.

En general, podríamos decir que The President of the LSD Golf Club es un disco que es al mismo tiempo comercial y experimental: comercial porque no hay una sola canción que no se pueda disfrutar desde la primera escucha; experimental porque intenta géneros y estilos muy distintos sin acomodarse en ninguno.

Official Hooverphonic WebSite

Hooverphonic in MySpace

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